Los matasueños

Si en verdad amas a tus hijos, no quieras ser un padre matasueños, sé en cambio, un padre nutresueños, estimula su imaginación y su fantasía, elogia sus pequeños logros como si fueran espectaculares; pues para él lo son.
Y recuerda siempre que soñar es bueno, soñar forja la inspiración, renueva la pasión y vigoriza el espíritu...déjalo soñar...es solo un niño.

Secuelas del maltrato:


La susceptibilidad es nuestro estandarte y la desconfianza es nuestro escudo; por eso nosotros los maltratados...somos asociales.



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martes, 4 de marzo de 2008

El Hambre (Poema en liras)


El hambre es alimaña;
en la pobreza crítica ella mora,
allí es donde se ensaña
y todo lo devora
y el brillo de los ojos descolora.

Es un padecimiento;
tortura eternizada en la demora
de un plato de excremento,
y un niño que atesora
basura aderezada con la flora.

El hambre es una furia
que roe sin piedad el firmamento,
transforma así en penuria
el goce del momento
y todo buen y sano esparcimiento.

Es bestia indetenible
el hambre que se cuela impertinente,
trocando en inservible
el sueño pertinente
que escapa de los pliegues de la mente.

El hambre es una llaga
que aleja raudamente la terneza;
llamita que se apaga
y mueve a la pereza
y baña con su fluido la tristeza.


Es una circe insulsa
el hambre que esclaviza como diosa,
es la flama convulsa
maligna y perniciosa
que al cuerpo agrede parca y alevosa.

El hambre es delincuente,
pariente despreciable de la muerte;
es quien derrumba el puente
que al reino de la suerte
conduce al hombre cuando se hace fuerte.

Es fiera destructora
el hambre que revierte una promesa,
es llanto a toda hora
con lágrima que espesa
un sórdido lamento aquí en la mesa.


El hambre en los hogares
se viste propiamente de destreza
y llena los altares
con ansias de grandeza
que luego se transforman en pobreza.

Por ella una fisura;
que se abre cual herida despiadada,
corroe con premura
la paz en la mirada
de un niño cuyo sueño es de bandada.

El hambre es la condena
por una cruel sentencia publicada.
Es miedo; que da pena,
de estar en la velada
dolida, quejumbrosa y lastimada.

Con ella la cultura
esquiva toda regla impunemente.
El hambre es sepultura
que entierra totalmente
valores y auto estima de la gente.

El hambre es pensamiento
que cubre plenamente el orbe todo;
es hórrido tormento
creado por el modo
en que la sociedad busca acomodo.

Con cara de cemento
sonríe taciturno y devastado;
mirando al pavimento,
el que ha sido golpeado
por un destino avieso, sin bocado.

El hambre es el planeta;
pues cada quién es criminal inerte:
buscando como meta
el beso de la suerte
se olvida que es esclavo de la muerte.



Foto tomada de Google Imágenes