Los matasueños

Si en verdad amas a tus hijos, no quieras ser un padre matasueños, sé en cambio, un padre nutresueños, estimula su imaginación y su fantasía, elogia sus pequeños logros como si fueran espectaculares; pues para él lo son.
Y recuerda siempre que soñar es bueno, soñar forja la inspiración, renueva la pasión y vigoriza el espíritu...déjalo soñar...es solo un niño.

Secuelas del maltrato:


La susceptibilidad es nuestro estandarte y la desconfianza es nuestro escudo; por eso nosotros los maltratados...somos asociales.



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lunes, 20 de junio de 2011

Lo que tú quieres



Muchos padres están convencidos de que los hijos les nacen para llenar sus frustraciones (las de los padres) y para cumplir con todos los sueños que aquellos no pudieron realizar, discursos tales como –Mi hijo va a ser abogado- o –Mi hija va a ser actriz- se escuchan con demasiada frecuencia y convicción en demasiados hogares…

¡CRASO ERROR! Tus hijos no vienen al mundo a vivir tu vida ni a realizar tus sueños; sucede que ellos tienen sus propias vidas y sus propios sueños; por eso apóyalos, ¡no les mates los sueños, por favor!

No hay nada que le duela más a un niño que el percatarse de que los padres desconfían de él y el darse cuenta de que no lo aceptan por lo que él es; sino muy al contrario, tratan de cambiarlo sistemáticamente.
Estos dos comportamientos paternales; tan comunes en nuestro planeta, son la Espada de Damocles que pende de las inocentes nucas de nuestros hijos.

Nadie trata de convertir a un gato en perro.
Nadie intenta transformar una nevera en televisor.
Entonces; ¿por qué tanta insistencia en cambiar al prójimo?
Si quiere ser ingeniero déjale ser ingeniero.
Si quiere ser ebanista cómprale la madera y sus herramientas.
Si quiere ser escritor, apóyalo; no quieras imponerle la carrera militar.

Si quiere un guante; cómprale el guante, el bate y la pelota y llévalo a ver el juego.
Y por favor, ya deja de meterle por los ojos el bendito balón
¡Que no le gusta el futbol conchales!

Pero él quiere una guitarra y tú le compras una trompeta.
Pero él quiere un carrito y tú le regalas una franela.
Pero él quiere chocolate y tú le das una cerveza.

Ella quiere el vestido rosa y tú le compras el vestido blanco.
Ella quiere los creyones de cera y tú le regalas los creyones piratas.
Ella quiere el bebé que camina y tú le traes la Barbie doctora.
Ella si quiere la cerveza pero a ella le das merengada.

Moraleja:
Lo que tú quieres no le importa a nadie ¿ENTENDISTE? ¡YA CÁLLATE!

Caray, déjalos ser, let them be…



Foto tomada de Google imágenes

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